
Idealizar. Elevar. Engrandecer. Ennoblecer. Poetizar. Adornar. Acrecentar. Enaltecer. I-DEA-LI-ZAR.
Idealizar: dícese de la acción que le da un carácter ideal a una persona o cosa.
Toda persona humana ha sido víctima alguna vez de la idealización.
Los desengaños amorosos, son realmente expectativas frustradas. Cuando uno tiene un desengaño, sea del tipo que sea, la realidad se ha manifestado de manera diferente a como se lo esperaba.
La reacción es siempre de desencanto con el mundo real, pero a menudo; día a día, todos nos encontramos con la realidad de frente. Y eso, en la mayoría de los casos; duele.
La realidad casi nunca es como esperamos que sea; así que tenemos que partir de esa premisa e intentar controlar las emociones que nos provoca el choque entre sueño y realidad. Cuando hablamos de desengaños amorosos, nos estamos refiriendo al interior mismo del alma; a ese espacio que ha sido violado de una forma u otra por el amor.
Tendemos a idealizar una mirada, un gesto o una palabra, y a apropiarnos sin darnos cuenta, de ella. Pero hay que entender que el amor no es un sueño, es un real estado emocional que crece dentro de nuestra mente y nuestros corazones; y se apodera de nuestra vida a veces lentamente… otras de manera arrolladora. Sea como fuere, cuando este sentimiento es traicionado u abandonado por una de las partes; es cuando aparece la frustración, el dolor, el no saber reordenar la vida; por no haber podido superar las expectativas. Los seres humanos tendemos a idealizar todo o casi todo en lo que concierne a las emociones. El hecho de que luego estas idealizaciones lleguen a buen puerto, tan solo el tiempo y la voluntad de ambas partes lo determinara.
El pasado, el presente y el futuro de ambos, más el contexto de vida, más las sensaciones que cada uno aspira sentir, más las cualidades que no tiene y quisieras que tenga, más la enseñanza errónea del “príncipe azul” da lugar a una idealización que dista de la realidad.
Ahora bien; ¿Cómo se hace para salir del mundo paralelo del anhelo? ¿Cómo se hace para cruzar a la calle de al frente, y toparse con el mundo de la certeza? Estaría bueno convertirse en el Mago Merlín, para poder transformarlos a nuestro antojo!
Toda persona humana ha sido víctima alguna vez de la idealización.
Los desengaños amorosos, son realmente expectativas frustradas. Cuando uno tiene un desengaño, sea del tipo que sea, la realidad se ha manifestado de manera diferente a como se lo esperaba.
La reacción es siempre de desencanto con el mundo real, pero a menudo; día a día, todos nos encontramos con la realidad de frente. Y eso, en la mayoría de los casos; duele.
La realidad casi nunca es como esperamos que sea; así que tenemos que partir de esa premisa e intentar controlar las emociones que nos provoca el choque entre sueño y realidad. Cuando hablamos de desengaños amorosos, nos estamos refiriendo al interior mismo del alma; a ese espacio que ha sido violado de una forma u otra por el amor.
Tendemos a idealizar una mirada, un gesto o una palabra, y a apropiarnos sin darnos cuenta, de ella. Pero hay que entender que el amor no es un sueño, es un real estado emocional que crece dentro de nuestra mente y nuestros corazones; y se apodera de nuestra vida a veces lentamente… otras de manera arrolladora. Sea como fuere, cuando este sentimiento es traicionado u abandonado por una de las partes; es cuando aparece la frustración, el dolor, el no saber reordenar la vida; por no haber podido superar las expectativas. Los seres humanos tendemos a idealizar todo o casi todo en lo que concierne a las emociones. El hecho de que luego estas idealizaciones lleguen a buen puerto, tan solo el tiempo y la voluntad de ambas partes lo determinara.
El pasado, el presente y el futuro de ambos, más el contexto de vida, más las sensaciones que cada uno aspira sentir, más las cualidades que no tiene y quisieras que tenga, más la enseñanza errónea del “príncipe azul” da lugar a una idealización que dista de la realidad.
Ahora bien; ¿Cómo se hace para salir del mundo paralelo del anhelo? ¿Cómo se hace para cruzar a la calle de al frente, y toparse con el mundo de la certeza? Estaría bueno convertirse en el Mago Merlín, para poder transformarlos a nuestro antojo!
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