
Quiero llevar el paraguas y los muros abiertos, para que no me asesines en las esquinas. No me mires con amenazas, no me rastrees por la acera. No nostalgio tu presencia, no añoro tu abrazo, me falta aquello que sentía, eso que callábamos, esto que ahora sólo es silencio.
Abre -te digo- el corazón, déjalo que hable y embolsilla los puños.
Abre -te digo- el corazón, déjalo que hable y embolsilla los puños.
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