
Un papá, lo que se llama papá, es una combinación extraña de razón y sentimiento. Es aquel que sabe orientar y exigir, pero al mismo tiempo sabe amar. O mejor dicho que en primer lugar sabe amar, y luego sabe encaminar. Es aquel que al minuto de haber regañado con severidad, sonríe y guiña el ojo con ternura. Es el que sabe decir no cuando es lo justo y sabe decir si cuando es lo conveniente. Un papá zapatea duro cuando cumple su deber y anda de puntitas de pie en la noche cobijando nalguitas y cuerpecitos fríos. Un buen papá es el que después, de una dura jornada de trabajo, al llegar a casa abraza a sus hijos y se vuelve un niño jugando con ellos. Un papá es aquel hombre que genera vida, que acompaña y da seguridad ofreciendo una mano siempre firme y cariñosa. Un papá es un higo que parece duro y espinoso por fuera, pero es puro y dulce en su interior. Un papá es ante todo un hombre con corazón, que sabe señalar el horizonte con optimismo y confianza. Un papá, un verdadero papá, tiene mucho de mamá, aunque tenga fortaleza de varón inquebrantable. Un papá es refugio seguro para el hijo que llora y sufre... es aquel que sabe escuchar y alentar a los hijos en las derrotas de la vida. Un papá es la persona encargada de compartir sin egoísmo, su sabiduría y sus tropiezos, con tal de que su hijo se convierta en una persona de bien, en una persona plena y feliz. Un papá es el amigo y confidente más subjetivo que pueda existir. Un papá no es más que la sombra que acompaña a su hijo por la vida, una sombra llena de luz y grandeza. Un papá es; un papá sos, un papá; VOS.
- Porque no sólo es engendrar, sino que la paternidad conlleva toda una vida de esfuerzo, de ganas y sobretodo de cariño. La paternidad no es algo que elegís hacer un año y después podes decidir no hacerlo más. Si ya Ser es difícil, ser padre es aún más valioso todavía. Te amo papá,
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