
Nunca hubiera entendido como una persona puede influir tanto en otra, hasta que te conocí. Haces que me falten las ganas, que no me queden fuerzas para seguir buscando, para siquiera reemplazarte. Es que, es tan difícil buscar, encontrar y no dejar de comparar; trate de buscar tu voz en otras personas, pero no es lo mismo; tu cabeza, tu corazón, tu pasión, nada es igual; entre ellos y yo existe una gran pared, un enorme abismo. No paro de abrazarme a mi almohada; aunque ya todos me digan que no sirve de nada, me aferro a ella, como si de vos se tratará. Y voy caminando por la vida, y me pregunto si a las personas que pasan por al lado mió, les pasa lo mismo, o si al menos no soy la única que sufre por amor. ¿Cómo puede ser que ocupes tanto lugar en mi cabeza? Ni hablar del lugar que ocupas en mi corazón.
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